Susana Villarán, la Línea Amarilla y la Vía Parque Rímac

Tras una renegociación entre la Municipalidad Metropolitana de Lima y la empresa Lamsac (Línea Amarilla SAC), se modificó el proyecto “Línea Amarilla” (ahora “Vía Parque Rímac”). Esta obra, aprobada por Luis Castañeda, generó mucha oposición en la Margen Izquierda del Río Rímac porque fue planificada sin el consentimiento de sus vecinos e implicaba la reubicación forzosa de por lo menos mil familias. Además, de acuerdo al trazo original, la autopista aislaría al barrio 2 de Mayo del resto de la Margen Izquierda.

A través de organizaciones locales como Asovecmirr, la población de la Margen Izquierda se movilizó desde que el contrato fue firmado (ver contrato original aquí). Mediante marchas de protesta en la Margen Izquierda e incluso frente al Congreso, además de acciones judiciales, las asociaciones intentaron frenar el proyecto que claramente traía muchos costos para los vecinos sin ofrecerles mayores beneficios.

Es común en planificación urbana que un proyecto que trae altos costos para una zona reporte mayores beneficios para la ciudad en su conjunto, lo cual puede terminar con la aprobación del proyecto si la presión de la opinión pública vence a la resistencia local. Sin embargo, este no parece haber sido el caso de la “Línea Amarilla”. Según la empresa, el objetivo de la obra era “aliviar la congestión vehicular en la ciudad”. Sin más especificaciones técnicas que esa vaga declaración, el trazo de la “Línea Amarilla” no corresponde, por ejemplo, con las recomendaciones que aparecen en el Plan Maestro de Transporte Urbano para Lima y Callao, que se puede descargar aquí.

Además, la concesión priorizaba el transporte privado sobre el público, lo cual quizás pueda ayudar a aliviar el tráfico en el corto plazo, pero difícilmente puede contribuir a mejorar las condiciones de movilidad de la ciudad. Aunque el proyecto incluía la construcción de un corredor de buses, la empresa estaba autorizada a cobrar el peaje de Evitamiento al terminar la autopista, sin necesidad de completar el corredor (ver página 10 y anexo 3 del contrato aquí).

El cobro de este peaje era otro problema del contrato original. Al ceder el peaje por 30 años, la Municipalidad renunciaba, según cálculos conservadores, a aproximadamente $2.500 millones, o casi cinco veces la inversión asumida por Lamsac. Así, aunque Castañeda afirmó que el proyecto no le reportaba costos a la Municipalidad, la realidad es que la obligaba a renunciar a un ingreso importante por los próximos 30 años.

Frente a estas condiciones desfavorables tanto para la ciudad y la Margen Izquierda como para la Municipalidad, la alcaldesa Susana Villarán se había comprometido a anular el proyecto durante la campaña municipal. Aunque evidentemente habría sido muy complicado cumplir esa promesa, desde enero la Municipalidad buscó renegociar el contrato para que el proyecto sea beneficioso -o siquiera menos perjudicial- para los barrios afectados y el municipio.

Susana Villarán durante su visita a Villa María del Perpetuo Socorro, en la Margen Izquierda. Tomada de aquí: http://www.flickr.com/photos/amor-revolucionario/4897785877/

En esta negociación, la alcaldía representaba no solo al municipio sino a los vecinos de la Margen Izquierda. Es decir, ellos no participaron directamente de la negociación, ya que el contrato no los incluía como parte. Incluso algunos regidores municipales ya habían asumido esta representación desde antes de que Villarán asuma la alcaldía. De hecho, los vecinos de la zona se enteraron del proyecto a través de Marisa Glave, ya que el gobierno de Castañeda no solo firmó el contrato a sus espaldas, sino que no les informó sobre este luego de firmado.

Los cambios en el contrato tienen tres ejes principales. Uno es que la Municipalidad ha logrado incluir dos de sus promesas de campaña en el nuevo proyecto. Una de ellas es la conexión vial del centro con San Juan de Lurigancho. Se busca aliviar la congestión vehicular en esta zona al conectar San Juan de Lurigancho con la Vía de Evitamiento y la avenida Grau. Esto puede resultar en una gran victoria política para la alcaldía, pues no solo le permite cumplir una de sus promesas, sino que se trata de un distrito que ha generado mucha polémica por el enfrentamiento propiciado por su alcalde Carlos Burgos y el presidente Alan García contra la alcaldesa Villarán.

La otra promesa que ha sido incluida en el nuevo contrato es el proyecto Río Verde, que consiste en un parque de cuatro kilómetros de largo en la ribera del río Rímac. Este proyecto, anunciado como parte de la “recuperación” del centro de Lima (la alcaldesa, en conferencia de prensa, afirmó que “una ciudad que no recupera su centro, no se recupera en absoluto”), debe ser puesto en contexto. Me parece que es necesario un mayor debate público sobre lo que significaría para el centro de Lima el aumento de la inversión en esta zona. Asimismo, es necesario preguntarnos qué significa “recuperar” el centro. O más bien ¿para quiénes se recupera el centro?

En muchos casos, el aumento de la inversión en áreas centrales de las ciudades implica un aumento de los precios de alquiler, lo que a su vez conlleva al desplazamiento de antiguos residentes, reemplazados por otros con mayores ingresos, y de pequeños negocios, reemplazados por grandes cadenas. El debate debe incluir a los actuales residentes del centro y a quienes lo usan regularmente, para observar y entender el proceso y qué consecuencias puede tener para el centro, su identidad, y ellos mismos.

El segundo eje es lo que el nuevo proyecto implica para los barrios más afectados, es decir, para la Margen Izquierda del río Rímac. Si bien se ha logrado modificar el trazo original, aun es necesaria la reubicación de por lo menos 290 familias (según la alcaldía, el trazo original necesitaba 560 reubicaciones). Debido a que la nueva ruta usa solo la franja del río, podemos asumir que buena parte de las familias a ser reubicadas habitan en viviendas en riesgo. Sin embargo, este no es necesariamente el caso para todas. En el barrio 1° de Mayo la autopista incluirá un área hasta a 75 metros del río debido a la presencia de las casetas de peaje.

Trazo anterior y trazo nuevo en barrios 2 de mayo y 1 de mayo (click para ampliar)

Sin embargo, el nuevo contrato sí trae mejores condiciones para la zona. Por ejemplo, cada familia reubicada ahora recibirá un departamento de 60 m² valuado en $30,000 más la diferencia en efectivo si la vivienda es tasada en un precio mayor. Esto incluye a propietarios y a posesionarios por igual. Según el contrato anterior, los posesionarios recibirían apenas $5,000 por su vivienda. Además, en conferencia de prensa Villarán anunció que toda reubicación será voluntaria.

Por último, la empresa se compromete a invertir S/. 10 millones en la zona, a través del presupuesto participativo. Sin embargo, todavía debemos esperar para saber cómo se ha tomado esta decisión en los pueblos de la Margen Izquierda. A pesar de que las condiciones son claramente mejores que con el contrato anterior, es razonable pensar que haya gente que no esté conforme, ya que, además de las reubicaciones, la construcción de una autopista por estos barrios contribuirá a la contaminación ambiental de una zona ya bastante contaminada.

El último eje consiste en el cambio de las condiciones de la concesión. Con el contrato anterior, la Municipalidad renunciaba a la totalidad del peaje de Evitamiento y de los nuevos peajes. Tras la renegociación, el 7% de los ingresos del nuevo peaje se quedarán en la Municipalidad. Además la inversión total de la empresa ha aumentado de $571 a $703 millones. Por último, la concesión ahora será por 40 años, es decir 10 años más que lo pactado inicialmente.

La renegociación de este contrato demuestra que el lugar común tan difundido en los últimos años en el Perú -que el Estado no debe renegociar contratos con empresas privadas- está muy lejos de tener sustento. Todavía queda por ver el éxito del nuevo contrato, particularmente respecto a cómo este va a ser tomado por los principales afectados. Sin embargo, la municipalidad ha podido resolver al menos parcialmente un problema que le dejó la administración anterior, que estableció una concesión que respondía más a los intereses de una empresa que a los de la ciudad. Desde el punto de vista del municipio el éxito del nuevo contrato consiste principalmente en haber incluido en él dos de sus principales propuestas de campaña.

Otros enlaces:

El nuevo trazo al detalle está aquí en baja resolución y aquí en alta.

Aquí la Municipalidad informa sobre los cambios y presenta documentos con los detalles: http://www.munlima.gob.pe/Publicacion/Publica.aspx?nid=2561&t=MML-impulsa-inversion-superior-a-US-700-millones-en-nuevo-megaproyecto-Via-Parque-Rimac-

En este post de enero analicé más a fondo los problemas presentados por la firma del contrato: https://comuneslugares.wordpress.com/2011/01/28/susana-villaran-y-la-linea-amarilla/

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6 pensamientos en “Susana Villarán, la Línea Amarilla y la Vía Parque Rímac

  1. Muy buen post, ya me parecia que la prensa estaba sesgada al informar que Villaran no estaba haciendo nada.
    Deberias escribir en un diario, tus articulos son muy informativos.

  2. Pero solo modificó algunas cosas, lo que vi es que hay tramos donde no hay forma de retornar … tendrían que pasearse casi toda la autopista para regresar … ojala no sea asi … sino después le va a hechar la culpa a castañeda

  3. Si bien es una obra que generaría una mejor circulación vehicular, no hay que olvidarse que hay familias que viven mas de 50 años en estos lugares y pagar solo 30,000 dolares por 60 metros cuadrados por un dpto que es una ratonera no es justo para ninguna de estas familias. Todos sabemos que un dpto al precio de mercado cuesta de 55,000 dolares en adelante. No solo los perjudican votandolos Dios sabe donde y encima les pagan un valor por debajo de cualquier dpto. pequeño. Siempre se debe pagar un justiprecio y no valor de favor.

  4. Hola ivan, gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo en que, si va a haber reubicaciones, se debe pagar el valor de mercado de las casas. Se supone que esa es la propuesta: pagar un mínimo de $30,000 más la diferenci si es que la vivienda es tasada en un valor mayor. El problema, obviamente, está en cómo se tasa la vivienda (y quién la tasa).

    Por otro lado, Villarán ha dicho que toda reubicación será voluntaria. O sea, que no habrá expropiaciones ni reubicaciones forzadas. Vamos a ver qué sucede con eso.

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