Jaime Salinas, regidor del Concejo Metropolitano de Lima por Unidad Nacional, amenazó ayer con promover la revocatoria de la alcaldesa Susana Villarán. Según él, la alcaldesa busca “gobernar sola, no concerta, no toma decisiones y no hace las cosas con mayor apertura”. Quizás lo que Salinas busca es que la alcaldesa vaya hasta su casa a concertar y negociar. Si no, no se entiende en qué se basa Salinas para hacer esa acusación, pues en donde menos ha estado el regidor durante el año ha sido en el palacio municipal.

En esa mano hay más dedos que asistencias de Salinas a su comisión (foto de aquí: http://goo.gl/ApvlA)

Jaime Salinas integra la comisión metropolitana de Desarrollo Urbano, Vivienda y Nomenclatura. En el segundo trimestre del año, hubo doce sesiones, de las cuales Salinas no asistió a ninguna (!). En el primer trimestre, parece que le bastó con ir a dos (2) sesiones para darse cuenta de la falta de concertación. Faltó a las otras ocho sesiones, solo dos veces con licencia, y en todo el primer semestre acumuló veinte (20) faltas, dieciocho (18) de ellas injustificadas. Y no es que ese comportamiento sea común entre los regidores. La gran mayoría asistió a todas o casi todas las sesiones. Acá y acá pueden ver las asistencias (en el caso de Salinas, las inasistencias).

En las sesiones de Concejo, lo de Salinas no es tan grave. Y no porque haya sido de los que más asistió, sino porque cuando no lo hizo, sí pidió licencias. Tantas que podría declararse licenciado en faltar al Concejo. En los primeros seis meses del año hubo veintisiete sesiones y Salinas pidió licencia para no asistir a nueve (9). En total faltó diez (10) veces (ver: enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio). Salinas tiene un motivo para pedir tantas licencias: si sus asistencias fueran injustificadas, podría ser vacado (sí, vacado) de su cargo, según el art. 22 de la Ley Orgánica de Municipalidades.

Si Salinas está tan preocupado porque la alcaldesa no concerta o no negocia podría hacer el esfuerzo de por lo menos ir al municipio. De ese modo podría promover la concertación. O, por lo menos, formarse una opinión informada, como si fuera alguien que estuviera adentro.

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