Uno de los mayores retos que enfrenta el nuevo gobierno municipal es encontrar la forma de impedir que se haga el proyecto “Línea Amarilla”. Su ejecución traería el desalojo de por lo menos 10 mil personas de la Margen Izquierda del río Rímac, frente a las cuales Susana Villarán se comprometió a cancelar la obra (ver también aquí). El problema es que la municipalidad, de acuerdo a un contrato firmado durante el gobierno de Castañeda, está comprometida a facilitar el proyecto que sería realizado por la empresa Lamsac, además de cederle el peaje de Evitamiento por 30 años, lo cual significaría perder alrededor de 2,500 millones de dólares a favor de una empresa que invertirá $571 millones.

Villarán en la Margen Izquierda, cuando prometió anular el contrato (agosto de 2010). Foto: http://www.flickr.com/photos/amor-revolucionario/4897785877/

El conflicto tiene su origen en una ordenanza publicada por la municipalidad en 2007. En ella se decidió que toda la zona entre la avenida Morales Duárez y el río Rímac era una zona de riesgo y debía ser desalojada. Lamentablemente, se trata de una zona poco conocida por la mayoría de limeños: ese sector de la avenida Morales Duárez es muy poco transitado, pues no hay muchas líneas de transporte público, y las avenidas paralelas sirven para conectar Lima con el Callao. Por ello, quizás la única imagen que la mayoría de limeños tiene de la zona esté formada por las noticias que aparecen en televisión sobre las casas que se caen al río, lo cual representa apenas una pequeña fracción de la realidad de estos pueblos.

Si bien se trata de una zona que, a pesar de existir hace más de 60 años, ha sido históricamente olvidada por la municipalidad (varios barrios no tienen pistas ni veredas), la mayoría de las casas no corre ningún peligro. De hecho, la mayor parte de las viviendas que serían desalojadas ni siquiera se ubica al borde del río. Los estudios técnicos de la cooperación italiana y de Cenca, hechos después de la ordenanza (el de Cenca fue hecho por encargo de la municipalidad), coinciden en que la mayor parte de la zona no está en alto riesgo y proponen como solución que la municipalidad intervenga para mejorarla, no para erradicarla.

Barrio Primero de Mayo. Sería desalojado para hacer la autopista.

Además de no ser una zona en riesgo, ningún plan de transporte para Lima había considerado hacer una vía expresa por ese lugar. Sin embargo, la municipalidad primero declaró de interés y luego aceptó la propuesta de la empresa brasileña OAS para hacer la autopista por ahí. Las justificaciones, ampliamente difundidas por la prensa, son ridículas, empezando por la emoción con la que hablan del túnel que pasará por abajo del río y conducirá al país directamente hacia la modernidad. Pero el motivo más repetido es que con esta obra se llegará de Surco al aeropuerto Jorge Chávez en 18 minutos, lo cual no solo demuestra los sesgos de quienes no tienen ningún problema en desalojar a miles de familias de bajos ingresos para que a la gente de Surco y La Molina le tome menos tiempo viajar, sino que es falso.

La autopista se conectaría a través de un túnel con la vía de Evitamiento, que en efecto llega hasta Surco. Hasta ahí, salvo por el hecho de que la congestión solo aumentará con más autopistas, lo de los 18 minutos podría parecer cierto. Pero la autopista Línea Amarilla, para poder funcionar como parte de una sola vía rápida desde Surco hasta el aeropuerto, tendría que conectarse con la autopista de Faucett. Esta, sin embargo, está ubicada en el Callao, a más de 2 km del límite con Lima, límite también de la Línea Amarilla (según el contrato, el último paso a desnivel sería en la av. Universitaria). Por lo tanto, si se hiciera la autopista, y uno quisiera manejar por ella hacia el aeropuerto, tendría que trasladarse por 20 cuadras a través de una avenida, la cual obviamente se congestionaría rápidamente con el volumen de autos que la autopista nueva traería.

La Línea Amarilla no llegaría hasta el aeropuerto (click para ampliar)

Obviamente no estoy sugiriendo que la autopista debería conectarse con la vía rápida de Faucett. En realidad, hacer autopistas urbanas prácticamente no trae ningún beneficio. Al contrario, lo normal es que generen más congestión y contaminación, pues aumentan los incentivos para usar autos en lugar de otros medios de transporte. De hecho, no son raros los ejemplos de autopistas que han sido demolidas en otras ciudades del mundo. Sobre eso recomiendo leer esto: “Demoler autopistas: una tendencia en ascenso”,  “Case studies in urban freeway removal”Removing Freeways – Restoring Cities.

Otra de las justificaciones, menos repetida y tampoco cierta, es que el contrato garantiza que la empresa Lamsac construirá la línea del Metropolitano que va por Evitamiento. Aunque esto aparece en el contrato, la empresa puede empezar a cobrar el peaje de Evitamiento cuando termine la autopista, sin esperar a que la vía de buses esté lista (ver 9.2 y Anexo 3). De este modo, al negociar el contrato la municipalidad dejó claro que su prioridad era el transporte particular, no el público.

Barrio Dos de Mayo, declarado como zona de riesgo por la municipalidad. Sería desalojado si el proyecto se lleva a cabo. Foto: Daniel Salamon

Casa en el barrio Primero de Mayo

El tema ha dejado de aparecer en medios este año. Pero no está garantizado que la autopista no se haga. De hecho, la empresa asume que el contrato se va a cumplir, y aun mantiene su estrategia de convencer a los vecinos de algunas zonas, mientras no dice nada de las otras, ni publica un plano detallado de la obra (el único mapa en su página web es este, con muy poco detalle).

Lo que está haciendo la empresa es, por un lado, intentar convencer a los vecinos de las zonas cercanas al Callao, ofreciendo departamentos de 60 m² a quienes tienen título de propiedad y algo de dinero a quienes no lo tienen. Por otro lado, están manteniendo en la incertidumbre a los barrios que están más cerca del centro de Lima, Primero de Mayo y Dos de Mayo. En esas zonas los vecinos no han recibido propuestas, y se oponen claramente a que el proyecto se lleve a cabo. El hecho de que la municipalidad disponga de sus casas sin haberles consultado obviamente no cayó bien. Ni siquiera fueron informados por la municipalidad después de firmado el contrato, como para que quede claro que no están incluidos en el proyecto. La mayoría de los vecinos de esos barrios se enteraron a través de Marisa Glave, regidora que se opuso -se opone- a la obra.

Queda por ver qué otras estrategias seguirá la empresa ahora que no tiene el apoyo de la municipalidad. Si en estos meses esto sigue sin definirse, quizás el nuevo gobierno central influya en el resultado. Hasta ahora, sin embargo, ningún candidato ha hablado sobre el tema.

Para seguir el conflicto, algunos blogs de asociaciones de vivienda de la Margen Izquierda:

http://asovec-margenizquierda.blogspot.com/

http://endefensadeprimerodemayo.blogspot.com/

http://barriodosdemayo.blogspot.com/

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